Si a la revocación de mandato

Si a la revocación de mandato

Un principio de la democracia sostiene que la soberanía de la nación reside en el pueblo, del que emanan los poderes públicos, y el cual la ejerce por medio de sus representantes electos.

De lo anterior se desprende que los funcionarios públicos siempre deberían conducirse de acuerdo a los intereses de la población, obedeciendo su sentir y manteniéndose en contacto con sus electores.

Como sabemos, lo anterior existe solamente en teoría ya que en realidad nuestros gobernantes cada vez se alejan más de los ciudadanos, que no pasan de ser simples espectadores, lo cual constituye un desacato a la norma constitucional.

¿Qué hacer entonces cuando un funcionario de elección popular se divorcia del pueblo?
Si bien, es cierto que existe el Juicio Político como mecanismo para remover a los funcionarios electos, en la práctica, esta figura jurídica sólo se emplea para eliminar contrincantes incómodos, pero jamás para despedir a los gobernantes que incumplen con sus funciones.

En la actualidad, cuando un representante popular traiciona la confianza en él depositada en las urnas, los representados nos tenemos que resignar hasta el siguiente periodo electoral, y entonces, ¿dónde quedó nuestra autoridad como soberanos?

Por ese motivo, he sometido a consideración de la Cámara de Diputados una iniciativa de ley para instaurar la revocación de mandato, que se aplicaría a cualquier funcionario de elección popular que haya perdido representatividad social.

Propongo reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a fin que nuestra Carta Magna contemple la figura de la revocación del mandato, procedimiento mediante el cual los ciudadanos podamos destituir mediante el voto al funcionario público electo, que obre en contra de los deseos de la mayoría de los ciudadanos.

De tal manera que el Artículo 35 de la Constitución federal contemplaría como un derecho de los ciudadanos votar en los procesos sobre revocación de mandato, para la remoción de los representantes de elección popular, entre los que se incluyen, Presidente de la República, Senadores, Diputados Federales, Gobernadores de los Estados, Diputados Locales, Presidentes Municipales, Regidores y Síndicos.

La posibilidad de la revocación del mandato empodera a los ciudadanos y conlleva al pleno reconocimiento de que ellos son la fuente de la soberanía. Si en los ciudadanos reside la soberanía y la ejercen a través de sus representantes, lo lógico es que también puedan destituirlos mediante una votación libre.

Considero que, como consecuencia inmediata de la revocación de mandato, los funcionarios electos tomaría con mayor seriedad sus encargos y se preocuparían más por hacer efectivas las promesas que hayan hecho en su campaña política.

La revocación de mandato fortalece el sistema democrático porque se basa en el concepto de que es el pueblo quien detenta la fuerza soberana mientras, que por su parte, los gobernantes tienen la obligación de obedecer la suprema voluntad de los ciudadanos.