Por los bajos salarios pasamos de la pobreza a la miseria

Por los bajos salarios pasamos de la pobreza a la miseria

En lo que va del sexenio, el salario mínimo se ha incrementado apenas dos pesos diarios, mientras que el poder adquisitivo de los trabajadores se ha desplomado considerablemente a causa de la inflación, la baja productividad y la escasez de oportunidades de empleo bien remunerado.
De esta manera, el presidente Enrique Peña Nieto se reafirma como un cómplice más de la política neoliberal, causante del fracaso salarial que tiene en condiciones de extrema pobreza a 60 millones de mexicanos.
Información proporcionada por la facultad de Economía de la UNAM revela que el salario mínimo perdió tres cuartas partes de su poder adquisitivo a partir de la implementación del sistema neoliberal en México.
Lo anterior explica el altísimo nivel de miseria que existe en México, donde unos 60 millones de personas subsisten en condiciones de extrema pobreza.
A veces escuchamos voces del sector empresarial argumentando que los sueldos que se pagan en México son muy superiores al salario mínimo. Eso es completamente falso.
Reportes del Instituto Mexicano del Seguro Social indican que 25 millones de sus afiliados perciben entre uno y dos salarios mínimos. Es decir, entre 70 y 140 pesos al día para mantener a toda una familia. Esto representa más de la mitad de la población ocupada.
En contraste con los altos ingresos de los funcionarios públicos, el salario mínimo apenas se ha incrementado anualmente a razón de dos pesos diarios, lo que constituye un insulto a los trabajadores y una muestra más de la incompetencia que caracteriza a la insensible clase gobernante.
Los salarios de hambre que se pagan en México son también responsables directos del estancamiento económico del país, el escaso dinamismo del consumo y la insuficiente recaudación fiscal.
Este panorama desolador pone en evidencia la falta de oficio político de los sucesivos presidentes de la república que hemos tenido la mala suerte de padecer los mexicanos durante los últimos años.
Es indudable que este entorno poco amigable para el desarrollo económico se asocia con la ausencia de un genuino estado de derecho, la corrupción, la impunidad, la inseguridad y el exceso de regulaciones.
Hace muchos años que al país le está haciendo falta un auténtico liderazgo en la presidencia de la república.
¡Un hombre que con honestidad y patriotismo encabece una cruzada nacional para rescatar a México!