¡No más dinero público a los partidos políticos!

¡No más dinero público a los partidos políticos!

Palacio Legislativo de San Lázaro, Ciudad de México, 26 de Febrero del 2015. En nuestro país 60 millones de personas viven en la pobreza. Muchos mexicanos ni siquiera cuentan con servicio de agua potable. Los índices de desnutrición son altísimos a lo largo y ancho del territorio nacional y millones de niños no tienen la oportunidad de asistir a una escuela pública. No obstante ese panorama desolador, nuestros impuestos sostienen uno de los sistemas electorales más caros del mundo.

Fuertes sumas de dinero se destinan cada año a operar una burocracia encargada de organizar las elecciones. Y los montos que se asignan a los partidos políticos son igualmente insultantes. Todo el aparato electoral nacional nos va a costar este año más de 21 mil 500 millones pesos de los cuales 18 mil 500 millones de pesos van al INE y de ellos 5 mil millones a los partidos políticos que se van a distribuir en siguiente proporción:

PRI: 1 mil 375 millones 978 mil 133 pesos.
PAN: 1 mil 157 millones 974 mil 667 pesos.
PRD: 886 millones 136 mil 473 pesos.
PVEM: 444 millones 719 mil 546 pesos.
PT: 389 millones 740 mil 205 pesos.
Panal: 371 millones 227 mil 013 pesos.
MC: 368 millones 372 mil 261 pesos.
Morena: 120 millones 874 mil 315 pesos.
Humanista: 120 millones 874 mil 315 pesos.
Encuentro Social: 120 millones 874 mil 315 pesos.

Este derroche no es reciente. En los últimos 15 años, los partidos políticos en su conjunto han recibido fondos públicos por 58 mil 603 millones de pesos.

En un país como el nuestro, agobiado por grandes carencias, dilapidar esas cantidades resulta a todas luces injustificable.

¿Qué hubiéramos podido hacer con el dinero entregado a los partidos políticos? Por ejemplo:

– Mil doscientas sesenta y cuatro escuelas primarias, perfectamente equipadas, cada una con 18 aulas.
-195 hospitales generales de 180 camas y cinco quirófanos cada uno.
-Mil novecientos cincuenta hospitales rurales.
-Siete carreteras de 300 kilómetros de longitud cada una, equipadas con puentes y túneles.

Hay quienes justifican este dispendio argumentando que el financiamiento público de los partidos equilibra las condiciones de competencia y elimina la entrada de dinero procedente de actividades ilícitas.

Ambos planteamientos son erróneos. No puede haber equilibrio cuando vemos que algunos partidos reciben más de mil millones de pesos y otros diez veces menos y ya existe una Fiscalía para la Atención de Delitos Electorales que también pagamos con nuestros impuestos.

El financiamiento público obliga a los contribuyentes a apoyar por medio de los impuestos que pagan, a partidos políticos y candidatos por los que nunca votarían. Por el contrario, la sociedad y el individuo, deben tener la posibilidad de decidir si quieren o no, aportar recursos económicos al partido de su preferencia.

En conclusión, y dadas las condiciones actuales de nuestro país, considero que nada justifica el financiamiento público de los partidos políticos.

Por ese motivo, he sometido a consideración de la Cámara de Diputados una iniciativa de ley para eliminar definitivamente la asignación de recursos públicos a los partidos.

Nuestra propuesta reforma los artículos 41 y 116 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y diversas disposiciones de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales así como la Ley General de Partidos Políticos y de la Ley General en Materia de Delitos Electorales.
Dicha iniciativa de ley contempla también una serie de medidas encaminadas a regular la operación de las instituciones políticas para fomentar mejores condiciones de competencia y transparencia en el manejo de los recursos.

Desde luego que los partidos políticos son indispensables para la democracia, pero considero que deben financiarse con los recursos que aporten sus militantes y simpatizantes y no con el bolsillo de los mexicanos.

Por todo lo anterior afirmo categóricamente: ¡No más dinero público a los partido políticos!